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Centro Cultural Recoleta
“La resonancia interior” - Del 2 de diciembre del 2015 al 28 de febrero del 2016.

Hay un instinto apolíneo en los dibujos y pinturas que nos presenta Mariano Ferrante. Una multi- plicidad de variables y órdenes aparentes que configuran una estética singular, de proporciones racionales y frágil equilibrio. La abstracción geométrica de su obra es también una opción por la levedad, por “viajar con poco equipaje”, a partir del uso de diseños, materiales y soportes simples que nos abre el camino de la contemplación en sus progresivas variaciones. En las relecturas del arte no figurativo y de sus propias imágenes que derivan en una ecuación del dominio del color, la línea y el espacio, el artista presenta, a través de una instalación de 14 dibujos, posibles derroteros que invaden la superficie creando una composición abierta. Esa organización centrífuga de infinitas posibilidades nos propone un juego de resonancias inmanentes, como sonoridades en repetición. Como un eco que progresa hacia el silencio. En esta expedición visual también nos muestra su “método”. Ensimismado en la multiplicación y el desplazamiento, Ferrante trabaja un encadenamiento donde las formas y los tonos congenian en una armoniosa afinidad que supera cualquier posibilidad de caos. En el espacio contiguo, dibujos de grandes figuras geométricas nos marcan un recorrido para penetrar en la composición. La materia puesta en relación dialéctica con el espacio expositivo para encontrar la huella del artista que se funde con las imperfecciones de la pared como soporte. La interacción de los colores extendidos señala un marco de encierro que activa un principio de lucha por su expansión. La pintura de Ferrante crece, signada por una adición controlada. Trazos, formas y combinaciones que estimulan asimismo un viaje interior.

Gabriela Urtiaga / Curadora

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Zavaleta Lab Arte Contemporáneo
Mariano Ferrante - Abril / Mayo / Junio 2015


Cualquier lugar del mundo puede convertirse en un circulo mágico... Roberto Juarroz

Mariano Ferrante es un artista contemporáneo comprometido con la pintura y el dibujo. Un investigador dedicado y obsesivo, un científico, que indaga y reelabora constantemente el acto de pintar cuestionando incluso sus propias ideas hasta arribar siempre a nuevos resultados. Un círculo y la repetición de éste mismo elemento una y otra vez, dan lugar a la creación de un universo propio, basado en sus propias leyes, físicas y espirituales. Utilizando el dibujo como lenguaje y al lápiz como instrumento elegido por su firmeza, sencillez y sensibilidad, el artista nos presenta esta composición matemática de la cual empezamos a formar parte de manera inmediata a medida que nos adentramos en la sala. El próximo paso son las pinturas en la siguiente sala, que nos obligan a acercarnos. Un equilibrio entre lo técnico y lo conceptual nos atrapa y nos invita a adentrarnos en las obras más allá de la superficie, como si fueran ventanas a un espacio donde la pintura se desarrolla incluso por encima de la mano creadora del artista. Ferrante nos muestra la pintura como otro espacio posible, en el cual reflexiona sobre los planteos geométricos matemáticos, el movimiento, el espacio y el concepto del tiempo en la pintura contemporánea. “Los Atados” son una composición en sí mismos, otra manera de presentar la pintura, generando también otras posibilidades de análisis. Seguridad en concepto y forma, gran sensibilidad y una técnica más que precisa, son algunas de las características que distinguen y solidifican el trabajo persistente de éste artista.

Santiago Bengolea Director espacio contemporáneo, Fundacion Proa.

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BOSI Contemporary NewYork
Mariano Ferrante: “Dynamic Constructions” - Febrero 2012/Marzo 2013


En esta ocasión Mariano Ferrante nos invita a conpartir algunos de sus trabajos mas representativos correspondientes a sus ultimos cinco años de trabajo. Mariano Ferrante experimenta permanentemente en busca de la concreción de su obra. El empleo de los diferentes materiales (óleo, lápiz, acrílico, esmalte, pastel al óleo o vinilo) no es azaroso, aparecen sobre la tela, el papel o el muro, por una razón pensada luego de un largo proceso de trabajo. Por eso interroga a la historia del arte y a su propia obra para lograr una nueva propuesta. Ferrante trabaja con libertad entrelazando lo racional y lo emocional. Cada obra es un campo de exploración, investigación y discusión: “Parto de una idea y producirla se convierte en un acto aparentemente performático, porque busco en la experiencia la acción y el sentido del trabajo”. Construye sus obras a partir de figuras geométricas claras como el cuadrado, el círculo que emplea para demarcar tramas complejas en donde explota el movimiento. Este contraste intencional de formas netas y fondos que vibran con un amplio despliegue cromático se aprecia en sus obras, concebidas como grandes collages. Estas amplias áreas de reposo y de movi- miento se repiten generan deliberadamente ritmos diversos. El espacio y el tiempo son protagonistas en El instante de Giovanni. El simple movimiento de ro- tación de la composición permite tener la visión total. En esta ocasión, Ferrante pinta con vinilo, porque necesita crear campos sin ninguna huella de subjetividad. Contrastando con la necesidad de una superficie sin rastros, en sus construcciones dinámicas, Ferrante utiliza un material como el pastel al óleo con la intencionalidad de dejar esos vestigios. Para él, “El óleo pastel al igual que el lápiz van dejando restos de si y generando una piel texturada, húmeda, viscosa que absorbe la luz”. Materialidad empastada y resistente a la luz que sugieren otras búsquedas El trazo de la línea se remarcará sucesivamente hasta llegar a su definición. Estas obras se crean en la dinámica del hacer. Poder recorrer la producción actual de Ferrante es una importante invitación para redibujar algunos de los caminos trazados en su búsqueda por el color, el movimiento, el ritmo y el espacio.

Cecilia Rabossi Historiadora de arte y Curadora

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Museo Nacional de Bellas Artes
Mariano Ferrante - 2012
“Construcción Dinámica N 46 -12”


Mariano Ferrante experimenta permanentemente en busca de la concreción de su obra. El empleo de los diferentes materiales (óleo, lápiz, acrílico, esmalte, pastel al óleo o vinilo) no es azaroso, aparecen sobre la tela, el papel o el muro, por una razón pensada luego de un largo proceso de trabajo. Por eso interroga a la historia del arte y a su propia obra para lograr una nueva propuesta. Ferrante trabaja con libertad entrelazando lo racional y lo emocional. Cada obra es un campo de exploración, investigación, discusión y desarrollo, “Parto de una idea y producirla se convierte en un acto aparentemente performático, porque busco en la experiencia la acción y el sentido del trabajo. “Construcción Dinámica N 46 -12” Pertenece a la serie de construcciones dinámicas que vengo desarrollando e investigando” dice Ferrante.
La obra se realiza necesariamente in situ y esta relacionada de manera directa con el espacio que ocupa.
Ferrante no utiliza el dibujo como un sistema de representación, sino que llega a el como resultado de una acción, la cual le permite desarrollar este sistema de construcción sólido en concepto y forma.
Un elemento, en este caso una recta, es rodeada una y otra vez, dando paso a ritmos orbítales, sosteniendo esta práctica, si la escala lo permitiese llegaríamos al círculo.
La utilización del óleo pastel es debido a sus características físicas y espirituales, va dejando restos de si y generando una piel texturada, húmeda, viscosa, que absorbe la luz, y su continuo cambio provoca una transformación constante de el color y a su vez del ritmo que este plantea
Si se reduce la paleta, en siete colores, como lo sugería Soto por ejemplo y haciendo un paralelismo con las notas musicales, cada color corresponde a una nota. Así los colores se articulan generando un ritmo de lectura, y si estos colores se modifican constantemente por la variación de la luz, esto genera un cambio constante en ese ritmo, una suerte de “música visual”.
Las líneas se articulan a través del color, la presión, la velocidad, la repetición, el cansancio y el amor comprendidos por la pureza y la precisión de la forma.

La sencillez de la forma no implica la simplicidad de su experiencia.

Robert Morris

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Mariano Ferrante 

"Elementos, Construcción dinámica N 15-12"

Pertenece a la serie de construcciones dinámicas que vengo desarrollando e investigando.
Este concepto obedece al dialogo entre lo racional y gestual en el arte.
Parto de una idea y producirla se convierte en un acto aparentemente performático, porque busco en la experiencia la acción y el sentido del trabajo
"Elementos, Construcción dinámica N 15-12"  plantea además una apropiación de el espacio a través del complemento, dejándonos a su ves un lugar para conformar la experiencia
Un elemento es rodeado una y otra vez, sosteniendo esta práctica en todos los casos llegare al círculo. La línea se articula a través del color y establece un ritmo de lectura, la presión, la velocidad, la repetición, el cansancio y el amor comprendidos por la pureza y la precisión de la forma.

                              
Mariano Ferrante 2012

 

Datos técnicos:
Titulo:"Elementos, Construcción dinámica N 8-12"
Técnica: Pastel sobre pared

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Mariano Ferrante: movimiento en acción

Mariano Ferrante experimenta permanentemente en busca de la concreción de su obra. El empleo de los diferentes materiales (óleo, lápiz, acrílico, esmalte, pastel al óleo o vinilo) no es azaroso, aparecen sobre la tela, el papel o el muro, por una razón pensada luego de un largo proceso de trabajo. Por eso interroga a la historia del arte y a su propia obra para lograr una nueva propuesta. Ferrante trabaja con libertad entrelazando lo racional y lo emocional. Cada obra es un campo de exploración, investigación y discusión: “Parto de una idea y producirla se convierte en un acto aparentemente performático, porque busco en la experiencia la acción y el sentido del trabajo”.
Construye sus obras a partir de figuras geométricas claras como el cuadrado, el círculo que emplea para demarcar tramas complejas en donde explota el movimiento. Este contraste intencional de formas netas y fondos que vibran con un amplio despliegue cromático se aprecia en sus obras Composición N102-12, Composición N103-12, Composición N104-1.2 y Composición N105-12, concebidas como grandes collages. Estas amplias áreas de reposo y de movimiento se repiten generan deliberadamente ritmos diversos.

El espacio y el tiempo son protagonistas en El instante de Giovanni. El simple movimiento de rotación de la composición permite tener la visión total. En esta ocasión, Ferrante pinta con vinilo, porque necesita crear campos sin ninguna huella de subjetividad. Contrastando con la necesidad de una superficie sin rastros, en sus construcciones dinámicas, Ferrante utiliza un material como el pastel al óleo con la intencionalidad de dejar esos vestigios. Para él, “El óleo pastel al igual que el lápiz van dejando restos de si y generando una piel texturada, húmeda, viscosa que absorbe la luz”. Materialidad empastada y resistente a la luz que sugieren otras búsquedas El trazo de la línea se remarcará sucesivamente hasta llegar a su definición. Estas obras se crean en la dinámica del hacer.
Poder recorrer la producción actual de Ferrante es una invitación para redibujar algunos de los caminos trazados en su búsqueda por el color, el movimiento, el ritmo y el espacio.

Cecilia Rabossi

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RAM presenta un conjunto de intervenciones en diferentes espacios de la Fundación PROA. Realizadas por los artistas invitados Verónica Ditoro, Marcelina Dipietro, Lucio Dorr y Mariano Ferrante.

Mariano Ferrante

El movimiento es un elemento destacado en su obra. Ferrante realiza él mismo su trabajo utilizando acrílico y crayón sobre la pared.

Dijo Mariano:
El nombre de la obra es construcción dinámica número 4 y pertenece a la serie de las construcciones dinámicas que vengo desarrollando e investigando.
Este concepto obedece al diálogo entre lo racional y lo gestual en el arte.
Parto de una idea y producirla se convierte en un acto aparentemente performático, porque busco en la experiencia la acción y el sentido del trabajo.
La luz forma parte de esta obra. Elegí una pared en la que cambia durante el día y de esta manera ingresa en la obra produciendo una dinámica constante. El óleo pastel al igual que el lápiz van dejando restos de si y generando una piel texturada, húmeda, viscosa que absorbe la luz.
Este cambio, este movimiento continuo que también esta representado por los cuatro óvalos de líneas de colores, es para mí fundamental porque lo que quiero decir es que la pintura se vuelve independiente cuando tiene en su esencia un movimiento constante que modifica el contexto y es modificada por el.
No es un juego óptico o retiniano, no esta buscando la complicidad del espectador. Busco generar una relación directa entre el espacio, la pintura y el espectador.

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!Oh, mi amigo!
El cielo está opaco, el aire frío, el día triste.
Flotan brumosas y grises melancolías, pero..., la palabra.

Rubén Darío

Crear reglas para luego romperlas es una operación habitual para el artista. Producir embestidas constantes a la creación de nuestros antecedentes, también lo es. Pero prescindir de éstas últimas aun conociendo o admirando nuestro pasado reciente, ya se convierte en una tarea tan singular como temeraria.
Mariano se subleva ante sus propias formas al mismo tiempo que indaga en la historia con la suficiente irreverencia de quien aspira a nuevas utopías. Si alguien en la historia ha llegado a un lugar, por qué no tomar a éste como un punto de partida y no como una continuidad asumida en forma de legado. Hablo simplemente de suspender el deber ser de la continuidad histórica como un acto de voluntad. La belleza que nos proporciona el dialogo con el pasado es indiscutible, pero también está cargada de belleza la actitud épica de darle la espalda, o crear al menos casi exclusivamente con la prepotencia del presente.
En las obras de Mariano, incluso a pesar de él, hay mucho de esto. Sobrevuela un aire de vanguardia, pero como un lugar de inicio para desarrollar nuevas y originales transformaciones.
Es curioso como, en una especie de parábola, lo que hace con la historia lo hace también con sus propias pinturas. Cada tela despliega y ofrece una serie de recursos plásticos, formas, colores, materiales, que constituyen una gramática visual única para cada cuadro. En cada obra usa diferentes recursos, conceptos, u otras ideas que parecen incluso hasta negar a la anterior, contradecirla o al menos discutirla.
Pero si el designio de constantes cambios, signados por la voluntad de la renovación expresiva del artista, hace de cada cuadro una individualidad, lo asombroso es que de todos modos siempre se mantiene la línea conceptual como grupo de obras. Estamos frente a potentes unidades pero de persistente conjunto.
Ahora bien, todo movimiento incluye una temporalidad, ésta puede hacerse visible o no. Mariano decide usarla dándole cuerpo, volumen. Es decir que traduce el tiempo en materia. Para no abundar en descripciones me remito a la obra “Ahora” Como también a “Variación N1”, que en tal caso aquí el tiempo se transforma en movimiento y forma.
Los registros plásticos se concentran en diferente materiales, lápiz, óleo, acrílico, esmalte, y en el caso del soporte, en la utilización del lino (tela), como otro elemento de composición.
El artista menciona a la pintura como un elemento más invasivo que el lápiz. Mientras la pintura le proporciona poder cubritivo, el lápiz raspa el lienzo dejando en evidencia al tejido. La cinta que pega en sus cuadros, por ejemplo, la usa por momentos para aprovechar su propiedad de papel, pero también como herramienta para accidentar al acrílico
Mariano parece de una mente blindada pero de pura emoción "corporal"
En una supuesta lógica de repetición, nada se repite. En la evidencia de un error, de pronto, el azar se anula. Sin embargo no es la razón absoluta la que designa los hechos, sino su propia convicción y constante necesidad de que algo inabarcable le dicta estas bellas obras.


Buenos Aires, Octubre, 2009
Fabián Burgos

!Oh, mi amigo!
El cielo está opaco, el aire frío, el día triste.
Flotan brumosas y grises melancolías, pero..., la palabra.

Rubén Darío


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Rojo. Amarillo. Azul. Verde. Naranja. Turquesa. Como puede verse, muy básicamente esa sería la paleta que Mariano Ferrante emplea en estos nuevos, elaborados lienzos, los cuales también parecen simples en su arquitectura más evidente. Sin embargo, a poco de internarnos en el clima diurno de estas luminosas invenciones, sospechamos que tal simpleza es engañosa. Los círculos concéntricos, o desplazados, los cuadrados, las franjas diagonales, y las barras verticales se combinan, contraponen y superponen de acuerdo a una dinámica establecida en un eje sólo parcialmente simétrico, enriquecido y a la vez desmentido, aunque nunca al límite de su desmembramiento, por las sutiles alteraciones y trampas estructurales que Ferrante ejerce sobre la aparente estabilidad de todo su sistema, y que le otorga esa cualidad de vibración intermitente, de homogeneidad tan fanática como trémula, como si el artista apuntara a encontrar el carácter esencial de su geometría en el resquicio mínimo de una plantilla diseñada hasta la exasperación. Ferrante se aplica a la elegante fisura, al descoyuntamiento leve que surge de descolocar programática y, de algún modo, disimuladamente, ciertos recursos y detalles de aquello que a la vista aporta a un conjunto de inapelable solidez constructiva.
A la vez, si hablamos de vibración, es bastante obvio que la temperatura veraniega que se desprende de estas piezas proviene de la clave alta con que Ferrante propone su impactante sonoridad cromática, que redimensiona y subraya el chisporroteo óptico de las tramas de pequeñas rectas y segmentos reducidos, subdivididos y recortados según la constante irrupción sobre ellos de los demás sectores, de anchura arbitrariamente variable, en que se divide el campo, y cuya regulada irregularidad contribuye a la gracia con la que se impone la por otra parte rigurosa composición.
Así que, luego de habituarnos, de ambientarnos a la jubilosa racionalidad con la que Ferrante justifica y apuntala la asombrosa manufactura de sus superficies, vale la pena dejarse llevar por el efecto casi hipnótico de la serie, por su instantánea seducción, como si nos halláramos bajo el influjo anímico de una antología de mandalas sintéticos o de una suite caleidoscópico – cinética, donde un arrebatado movimiento, lateral y giratorio, en cada una de las piezas y en la contigüidad de todas ellas, se ha visto súbitamente congelado y, no obstante, sigue sucediendo, y va a suceder, siempre en el ojo del espectador.

Eduardo Stupia, Julio 2009


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Mariano Ferrante

Una imagen recurrente en la práctica de la pintura es la de la figura envolvente que se retuerce sobre si, como modo reiterado de escenificar la duda, la incertidumbre, que el acto de pintar pareciera confesar , denunciando su estrecha relación con las meditaciones a la que todo pintor se somete cuando se convierte en el primer observador de sus acciones.

Pintar y pensar, pensar y pintar , desencuentro permanente de lo que siempre se acompaña como enigma. Mutua desconfianza? Mutua negación, donde lo segundo comienza antes de que lo primero se establezca. Alternativamente, estas insuficiencias (complementarias?) se abandonan a su juego buscando su resolución imposible, pero satisfechas en su ansiedad reiterada.

Los pintores siempre se frustran, también los pensadores?

Pero dejan huellas, como estas que dejó Mariano Ferrante: literarias, descriptivas, perseverantes, empecinadas. Confirmando casi aquella vieja verdad alucinada: el mundo marcha porque nosotros caminamos.
( Este texto no estaría completo si además no dijera que estas pinturas me parecen hermosas).

 

Tulio de Sagastizábal, 21 de mayo de 2005

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[Mariano Ferrante - Artista visual // Buenos Aires, Argentina]